Comentando la película La adopción

Dentro de la 60 edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid se presentó esta año a concurso la película La Adopción, de la directora Daniela Fejerman. ARFACyL estuvo invitada al estreno y estas son nuestras impresiones:

“La adopción”, de Daniela Fejerman, es una película con componentes autobiográficos en la que se narra la historia de la adopción en Ucrania del hijo de la directora, trasladada en la ficción a Lituania. En el estreno en la SEMINCI tuvimos el placer de conocer al marido e hijo protagonistas de la historia. 

Para nosotros se trata de una película redonda, casi perfecta. Y lo es, sobre todo, porque transmite sinceridad y es contenida en lo emotivo: no entra en el juego de la sensiblería, algo que hubiera tenido fácil, como por ejemplo añadiendo imágenes de los niños más dañados en los orfanatos. Está apoyada en un trabajo actoral y técnico impecable. Cabe reseñar la interpretación de Nora Navas, muy bien acompañada por Francesc Garrido y por un grupo de actores lituanos que están a la altura. Nora lleva el peso del relato y lo borda, sentimos su angustia. 

La película, para los que hemos vivido una adopción, resulta creíble desde el primer momento y el espectador parece sentirse como ante el visionado de un documental. 

Desde nuestro punto de vista lo más destacable es el relato de las relaciones de pareja, cómo les afecta las tensiones de esas situaciones límite que muchos podemos reconocer y recordar del viaje de adopción de nuestros hijos. Los altibajos de cada miembro de la pareja frente a los retos emocionales que les toca vivir en esa aventura. Aplaudimos la valentía de la directora y guionista por contar sin tapujos la corrupción sufrida y las dudas vividas en el proceso. Nos vemos reflejados en ese momento de crisis total en el que los protagonistas se preguntan ¿Qué hago aquí? ¿Por qué me he metido en esto? Preguntas que hay que responder a uno mismo para poder seguir el proceso y hacerse más fuerte. 

El resto de la trama narra minuciosamente el procedimiento de adopción en Ucrania durante la estancia de los adoptantes: las entrevistas, las fichas…, lo que puede resultar menos cercano para los que han tramitado en otros países, pero no deja de mantener el interés.  

Para verla acompañados de los hijos, creemos conveniente prepararles y trabajar a posteriori algunos aspectos relevantes en la trama: la corrupción, la relevancia de los lazos de sangre y la conexión con los orígenes. La corrupción en esta historia es tan protagonista como la pareja, y afecta tanto que uno de ellos se llega a preguntar si están comprando un hijo. La familia de origen está representada por el abuelo, cuya implicación en la trama puede ser uno de los matices más discutibles de la película, ya que aunque inicialmente se atisba otra cosa en el personaje, finalmente parece quedarse diluido como un engranaje más dentro de la corrupción. Sabemos que es una figura inventada, una licencia de los guionistas respecto al relato real. Quizá ahí esté la dificultad: cómo encajar en la historia el contacto con este personaje, algo que no existió en la realidad.

En todo caso, se trata de una historia basada en una experiencia real que es posible que se haya repetido con más frecuencia de lo que pensamos. Hay que agradecerle a Daniela la valentía de enfrentarse al relato y contarlo. A las familias adoptivas nos abre muchas posibilidades de debate y de reflexión. Al final, como siempre, se trata de "Hablar de adopción, también cuando es difícil..."

Sobre el final, feliz o no, no existe, no está contado, porque el final de la película es el principio de cada una de nuestras historias.

En definitiva, absolutamente recomendable. “La adopción” se estrena en salas de toda España el viernes 13 de noviembre. No dejéis de verla.

Adjuntamos la ficha técnica de la película facilitada por la productora.

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