20 Aniversario del Convenio de La Haya de 1993

Recogemos el artículo de la Oficina Permanente de la Conferencia de la Haya incluido en el monográfico dedicado al 20 aniversario del Convenio de La Haya de 1993 sobre Adopción Internacional del Boletín Mensual del SSI nº 177 de noviembre-diciembre de 2013:

 

Oficina Permanente de la Conferencia de La Haya: Logros y desafíos del Convenio de La Haya de 1993 después de veinte años de operación


La Oficina Permanente reflexiona sobre la puesta en práctica del Convenio de La Haya de 1993 relativo a la Protección del Niño y a la Cooperación en Materia de Adopción Internacional, cuyo principal objetivo es establecer garantías para asegurar que las adopciones internacionales tengan lugar en el interés superior del niño y respetando sus derechos fundamentales.

Veinte años después de su conclusión, 90 Estados (2/3 siendo Estados de origen y 1/3 siendo Estados de acogida) son ahora contratantes del Convenio y trabajan hacia este objetivo. El Convenio ha contribuido considerablemente a restaurar la integridad de la adopción internacional, la cual estaba muy cuestionada cuando se estaba negociando el Convenio.

Desarrollos en los Estados de origen y en los Estados de acogida

Todos los mayores Estados de acogida son partes del Convenio, y un número creciente de Estados de origen se están convirtiendo en ellos. Uno de los logros del Convenio ocurrió al interior de varios Estados de origen en materia de adopción internacional, en los que ha habido un incremento marcado en el apoyo brindado a las familias biológicas, con el fin de prevenir la separación familiar, así como un incremento considerable en el número de adopciones nacionales. Por ello, la adopción internacional se ha convertido en realmente “subsidiaria” a otras formas de acogimiento alternativo familiar permanente para los niños en el Estado (por ejemplo, en Brasil, Chile, China, Lituania y Perú). Además, algunos de estos Estados ahora juegan un rol clave al compartir su experiencia con nuevos Estados que podrían enfrentarse a desafíos similares. Las experiencias en este sentido han sido muy positivas.

La experiencia también ha demostrado que, para el desarrollo de un procedimiento de adopción internacional que funcione bien en un Estado (incluyendo uno que esté correctamente ubicado en la jerarquía de las opciones de acogimiento alternativo permanente), es imprescindible que exista un sistema básico de protección de la niñez (en su conjunto) en el Estado. Si no fuera el caso, la puesta en práctica del Convenio podría ser compleja y los niños podrían permanecer en las instituciones.

Desde la perspectiva de los Estados de acogida, muchos de aquellos que se convirtieron en Estados contratantes en los años 1990 experimentaron un incremento en el número de adopciones internacionales. Sin embargo, desde 2005, ha habido una disminución global en el número de adopciones internacionales. Se plantean dos razones principales para ello: en algunos casos, la disminución se debe a moratorias en materia de adopción internacional impuestas por algunos Estados en los que las adopciones internacionales estaban sujetas a abusos graves. En otros casos, la disminución está vinculada con la implementación correcta del principio de subsidiariedad de la adopción internacional. Por otra parte, se han hecho esfuerzos razonables en Estados de origen para apoyar a las familias biológicas y, cuando esto no fuera exitoso, para encontrar un acogimiento alternativo familiar permanente a nivel nacional antes de considerar la adopción internacional. Por otra parte, el retrasar indefinidamente la posibilidad de encontrar un hogar permanente en el extranjero para un niño no debería ser el objetivo de este principio. En otras palabras, las políticas deberían funcionar para promover la preservación familiar y las soluciones nacionales, no para obstaculizar las adopciones internacionales (en muchos casos, la institucionalización debería ser un último recurso). Los Estados deberían garantizar una planeación de la permanencia, en el lapso de tiempo más corto posible, para cada niño privado de su familia. Al respecto, los Estados deberían aplicar calendarios estrictos para los procedimientos judiciales y administrativos de adopción, con el fin de evitar las demoras innecesarias que no redundan en el interés superior del niño en cuestión.

Después de 20 años...

La adopción internacional ha evolucionado y, hoy en día, se enfrenta a un estado de las cosas diferente a aquel que existía cuando se adoptó el Convenio. La adopción internacional ahora se está enfocando más en la adopción de niños con necesidades especiales (es decir, los niños más grandes, los grupos de hermanos y los niños con problemas de salud). Deben de desarrollarse servicios más específicos y profesionales para poder abordar esta nueva realidad. Existe, hoy en día, una red global viviente de más de 1000 autoridades y organismos (Autoridades Centrales, autoridades competentes y organismos acreditados de adopción) vinculados por el Convenio. La cooperación entre ellos, tanto a nivel internacional como nacional, es una herramienta importante para prevenir que surjan cuestiones y para garantizar y facilitar el proceso de adopción internacional.

El reconocimiento automático de las adopciones internacionales como resultado del Convenio en todos los Estados contratantes también es una consecuencia positiva significativa. Los padres adoptivos ya no tienen que duplicar los procedimientos en los tribunales para garantizar que el estatus de su hijo o hija sea reconocido en su Estado de residencia habitual. El Convenio también ha agilizado el proceso que permite a los niños adoptados trasladarse al Estado de acogida. Esto resulta en una mayor certeza jurídica y estabilidad para el niño y su familia.

Además, el Convenio ha contribuido a restaurar la integridad de la adopción internacional a nivel global; ha resultado en mayores conocimientos relativos a las buenas prácticas en la adopción internacional; ha movilizado los esfuerzos para combatir la explotación y otros comportamientos inapropiados y/o poco éticos en relación con la adopción internacional; ha empoderado a los Estados de origen y ha fomentado las responsabilidades compartidas y la cooperación en la adopción internacional para prevenir y abordar las prácticas irregulares; y ha estimulado la construcción de una comunidad en materia de adopción internacional alrededor de él.

Viendo hacia el futuro

No obstante, aun hay mucho camino por recorrer para mejorar la puesta en práctica y operación del Convenio. Primero, a pesar del hecho de que el Convenio es una de las convenciones más ampliamente ratificadas del Derecho Internacional Privado, solo aproximadamente 50% de las adopciones internacionales hoy en día se realizan en su marco. Por tanto, los Estados que aun no son contratantes del Convenio son alentados a unirse a él.

Algunos de los demás desafíos que aun permanecen son (en breve):

  • Los Estados deben estar preparados adecuadamente y contar con los recursos humanos y materiales necesarios para garantizar que sus sistemas jurídicos puedan operar de conformidad con los requisitos del Convenio;
  • Debería garantizarse una preparación y orientación especiales para los futuros padres adoptivos y los niños adoptables con necesidades especiales (véase más arriba);
  • Deberían aplicarse calendarios estrictos a los procedimientos administrativos y judiciales de adopción con el fin de evitar demoras innecesarias (art. 35 del Convenio);
  • Garantizar que los costos y honorarios relativos a la adopción internacional sean transparentes y razonables;
  • Debe garantizarse un mejor control y monitoreo de los organismos acreditados;
  • Debe seguirse el combate contra la obtención de niños y el “lavado de niños” con fines de adopción internacional (incluyendo el desarrollo de mejores mecanismos preventivos); y
  • Finalmente, debe abordarse la presión ejercida por los Estados de acogida, los organismos acreditados de adopción y los futuros padres adoptivos.

Una manera de seguir mejorando la puesta en práctica y la operación del Convenio es de seguir brindando cooperación técnica y apoyo a los Estados, con el fin de establecer o mejorar el marco jurídico nacional necesario y fortalecer las autoridades requeridas para un sistema seguro y funcional de adopción internacional. El apoyo de otros Estados contratantes y de las organizaciones internacionales (en particular, UNICEF, el SSI y la Conferencia de La Haya) es clave para el éxito de estos esfuerzos.

La próxima reunión de la Comisión Especial relativa a la operación práctica del Convenio, que tendrá lugar en 2015, analizará en mayor detalle, junto con los Estados contratantes, los logros y los desafíos que aun deben abordarse para mejorar la implementación del Convenio en el mundo.